

Fotografo de paisajes y drones
Pedro de Agulo
Nací con la curiosidad de quien observa el mundo con atención, pero fue la fotografía la que me enseñó a mirarlo de verdad.
Mis primeros pasos comenzaron con la Formación Profesional de Primer Grado en la rama de Artes Gráficas. Poco después, en 1980, inicié mis estudios de Técnico en Laboratorio de Imagen y Sonido. Sin embargo, el destino tenía reservado otro camino para mí. El "gusanillo" de la fotografía despertó con fuerza con el segundo premio de fotografía en el servicio militar (Zaragoza) y tuve el privilegio de formarme durante dos años junto al gran fotógrafo y maestro Luis Nóbrega, cuya enseñanza dejó una huella imborrable en mi manera de entender la luz, el paisaje y la emoción.
Desde entonces han pasado más de cuarenta y cinco años dedicados profesionalmente a la fotografía. Una vida entera entre cámaras, negativos, laboratorios, vídeo y miles de instantes convertidos en memoria. Descubrí que mi verdadera vocación no era simplemente hacer fotografías, sino preservar el tiempo antes de que desapareciera.
A lo largo de este camino he tenido la satisfacción de presentar diversas exposiciones, entre ellas Cuatro Cámaras en el Paisaje (1982), Una Mirada de mi Tierra (1983), Textura (1984), Reflejos de mi Tierra (1984), Dos Cámaras en el Paisaje (2012), La Mirada de Canarias (2015) y Ocho Rocas y un Poeta (2019). Cada una representa una etapa de mi vida y una forma distinta de dialogar con la luz.
Pero mi mayor orgullo no se encuentra únicamente en las exposiciones. Se encuentra en las personas, en las colaboraciones, en la confianza de quienes me permitieron formar parte de sus recuerdos y, sobre todo, en mi dedicación a rescatar fotografías antiguas para devolverles su historia. Porque una imagen olvidada no es solo un papel envejecido: es la memoria de quienes nos precedieron.


Filosofía visual
La fotografía mi mundo
Nací en Agulo en 1956, un rincón de La Gomera donde el tiempo parece caminar más despacio y donde la belleza forma parte del paisaje cotidiano. Agulo es también la cuna del gran pintor José Aguiar, un orgullo para todos los que nacimos bajo su mismo cielo. El destino quiso, además, que ambos fuéramos bautizados en la misma pila bautismal, un detalle que siempre he sentido como un hermoso vínculo con la historia y la cultura de mi pueblo.
He dedicado buena parte de mi vida a fotografiar Agulo, el lugar que amo con toda el alma. Siempre he creído que un pueblo sin memoria es un pueblo que corre el riesgo de quedarse en blanco. Las fotografías no solo conservan rostros y paisajes; guardan la vida de quienes caminaron sus calles, sus alegrías, sus trabajos, sus silencios y sus sueños. Son la memoria de un pueblo y el legado que dejamos a quienes vendrán después.
Hoy, con setenta años, sigo caminando con la cámara en mis manos y la misma ilusión del primer día. Aún siento que me quedan historias por descubrir, luces por perseguir y emociones por compartir. Todavía no he llenado el saco de las experiencias, y mientras mis ojos sean capaces de encontrar un destello y mi corazón siga emocionándose frente a un instante irrepetible, continuaré fotografiando.
Porque la fotografía nunca ha sido mi profesión.
Ha sido, y sigue siendo, mi manera de vivir.




PEDRO DE AGULO
"No he dedicado mi vida a hacer fotografías; he dedicado mi vida a impedir que el tiempo olvidara a mi gente."
Cada historia tiene una luz. Cuéntame la tuya.
Si tienes algo que contar, no dejes que el tiempo lo borre. Anímate a formar parte de este espacio cultural y ayúdanos a mantener viva la memoria de nuestra tierra para las generaciones futuras.
Colaboraciones
